El amigo de Elena en discordia

El amigo de Elena en discordia

El aire en la habitación olía a sexo y deseo, una mezcla densa que Julian ya reconocía demasiado bien. Elena estaba recostada en el sofá, sus piernas abiertas de par en par, mientras su amigo Javier, un hombre mayor de cabello entrecano y manos grandes, se acomodaba detrás de Julian. «Ven aquí, cariño,» dijo Elena con esa voz ronca que siempre lo hacía obedecer. Julian se acercó, sintiendo cómo Javier lo seguía de cerca, sus manos ya en su cintura.

Elena tomó la cara de Julian entre sus manos y lo atrajo hacia ella, sus labios encontrándose en un beso húmedo y profundo. Mientras tanto, Julian sintió cómo Javier empezaba a desabrocharle los pantalones, las manos del hombre mayores pero firmes, moviéndose con experiencia. «Relájate,» susurró Javier en su oído, al mismo tiempo que sus dedos bajaban la ropa interior de Julian, dejando al descubierto su trasero.

Elena se separó del beso solo lo suficiente para mirar a Julian con esos ojos oscuros que parecían prometerle todo y nada al mismo tiempo. «Hoy vamos a enseñarte algo nuevo,» dijo, mientras bajaba su mano hacia la entrepierna de Julian, encontrando su erección ya firme. Javier, por su parte, se había quitado sus propios pantalones y ahora presionaba su cuerpo contra Julian, su propia erección rozando la piel desnuda del joven.

Julian sintió un escalofrío cuando Elena lo guió para que se arrodillara frente a ella, mientras Javier se preparaba detrás. Los labios de Elena se cerraron alrededor de la punta del miembro de Julian, succionando con una intensidad que lo hizo gemir. Al mismo tiempo, sintió cómo Javier presionaba contra su entrada, usando un poco de lubricante que había sacado de algún lugar.

El dolor inicial fue reemplazado rápidamente por una sensación de placer que Julian no podía describir, mientras Javier empezaba a moverse dentro de él. Elena continuaba chupándolo, cada movimiento de su lengua enviando oleadas de éxtasis a través de su cuerpo. Julian no podía evitar gemir, sus manos aferrándose a los muslos de Elena mientras ambos adultos lo llevaban al límite.

Finalmente, Julian no pudo aguantar más y sintió cómo su cuerpo se tensaba, el orgasmo llegando en una ola que lo dejó temblando. Elena no se detuvo, succionando hasta la última gota y cayendo semen sobre tus tetas, mientras Javier también llegaba al clímax, sus gruñidos bajos mezclándose con los gemidos de Julian. Elena se extendio la lefa de sus tetas con la mano y se lo metio en la boca y mostrando todo lo que tenia dentro de su boca…se lo trago. En ese momento fue a besar a Julian pero este no fue muy receptivo…ella se quedo con eso.

Cuando terminaron, Julian se desplomó sobre el sofá, completamente exhausto pero satisfecho. Elena se acomodó a su lado, acariciándole el pelo mientras Javier se sentaba al otro lado, sonriendo con esa mezcla de orgullo y placer que solo los adultos saben mostrar. «Lo hiciste muy bien, cariño,» dijo Elena, y Julian supo que esto era solo el principio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*